Medio Ambiente

La República Democrática Socialista de Sri Lanka (anteriormente llamada Ceilán) está compuesta por una isla compacta y varios islotes, separados del subcontinente indio por una franja de mar que mide 40 kilómetros en su punto más estrecho y situados en el centro del Océano Índico, al sur de la India. Sri Lanka tiene una posición estratégica en el Océano Índico, en el camino de las principales rutas comerciales del Extremo Oriente, Europa y África. A diferencia de otros países del sur de Asia, la población de Sri Lanka no ha tenido un crecimiento excesivo desde su independencia y el país presume de unos elevados indicadores de desarrollo social, incluido el alto índice de alfabetización (que según algunos informes es del 96%).

Pueblos

Lenguas principales: singalés (lengua oficial y nacional), tamil (lengua nacional), inglés

Religiones principales: budismo, hinduismo, islamismo, cristianismo

Entre las minorías y los pueblos indígenas de Sri Lanka se encuentran los tamiles cingaleses (12,7%) (1981), los tamiles indios (5,5%) (1981), los musulmanes (7,4%) (1981), los vedas (2.000) (censo de 1981) y los burghers (0,3%) (1981). En 2001 se realizó un censo que no incluyó 7 distritos en la zona de conflicto muy poblados por minorías.

Sri Lanka tiene una sociedad plural. El grupo mayoritario, los cingaleses, habla un idioma característico (singalés) emparentado con las lenguas indoarias del norte de la India y en su mayor parte es budista.

Hay dos grupos de tamiles: los "tamiles cingaleses" (también conocidos como tamiles de Sri Lanka o Ceilán o tamiles "Jaffna") son descendientes de grupos de habla singalesa que emigraron del sur de la India hace muchos siglos; y los "tamiles del interior" (también conocidos como tamiles "indios" o "de las plantaciones"), que son descendientes de inmigrantes relativamente recientes. Ambos grupos de tamiles son predominantemente hindúes, con un pequeño porcentaje de cristianos. También hablan su propia lengua llamada tamil.

Más de un tercio de los musulmanes (incluidos los moros cingaleses, malayos y otros grupos religiosos menores, como los boras y los khojas) viven en el norte y en el este. La mayoría vive en el este, donde representan un tercio de la población. El resto de la comunidad musulmana vive dispersa en los centros urbanos de Sri Lanka. Los musulmanes también se dividen entre agricultores, en el este, y comerciantes, dispersos por toda la isla. Los musulmanes hablan tamil o singalés, dependiendo de la zona donde viven.

Los vedas o Waaniy-a-Laato (habitantes del bosque) son una comunidad muy pequeña de pueblos indígenas. La comunidad al completo está en peligro de extinción.

Historia

Después de la independencia

El país obtuvo la independencia de la dominación británica el 4 de febrero de 1948. El primer Primer Ministro, Don Stephen Senanayake, trató de conciliar los intereses legítimos de los grupos étnicos y religiosos mayoritarios y minoritarios en el contexto de una forma de gobierno parlamentario. Su partido, Partido Nacional Unido (UNP, por sus siglas en inglés), afianzó su posición durante el año siguiente a la obtención de la independencia y reforzó su control del Parlamento.

El primer reto para el UNP fue el Partido de la Libertad de Sri Lanka (SLFP, por sus siglas en inglés), formado en 1951 bajo liderazgo de S.W.R.D. Bandaranaike. La oposición del SLPF, bajo la coalición Mahajana Eksath Peramma (MEP, Frente Unido del Pueblo) expulsó del poder al UNP en 1956.

Auge del nacionalismo cingalés

Bandaranaike llegó al poder con el nacionalismo cingalés y su gobierno fue responsable de convertir al singalés en el idioma oficial del país, aislando así a las minorías tamil y musulmana, que hablaban tamil. Sin embargo, en vista de la presión política que imponía el Partido Federal Tamil, el principal partido minoritario, el entonces primer ministro propuso dar un tratamiento especial a los tamiles. El pacto Bandaranaike-Chelvanayakam de 1957 también prometía "el reconocimiento del tamil como lengua de una minoría nacional". Este pacto suscitó la ira de la mayoría cingalesa, que en septiembre de 1959 provocó el asesinato de Bandaranaike a manos de un monje budista.

Aumento del separatismo

Le sucedió su viuda, Sirimavo Bandaranaike. Ella continuó también con las políticas mayoritarias. Su gobierno introdujo una nueva constitución, que convirtió al país en república y cortó los vínculos constitucionales con el Reino Unido. Además de establecer claramente la política de "sólo cingaleses" y la preeminencia religiosa del Budismo, la nueva constitución republicana suprimió las salvaguardias de las minorías de las constituciones anteriores. Ese mismo año se introdujo un sistema de "normalización" en las universidades, que en la práctica significaba que los cingaleses tenían más oportunidades de admisión que muchos tamiles con el mismo nivel educativo. Los partidos políticos tamiles se desilusionaron cada vez más y empezaron a acercarse al activismo agresivo.

Bandaranaike también tuvo que enfrentarse durante su mandato a una insurrección de jóvenes desempleados del sur, en su mayoría cingaleses. Se cree que murieron o desaparecieron varios miles de jóvenes, principalmente estudiantes universitarios, en la represión estatal de esta insurrección.

Mejoría económica en medio del aumento de la violencia contra las minorías

El Frente Unido perdió las elecciones generales de 1977 y la administración del UNP del Primer Ministro  J.R. Jayewardene se hizo con el poder. Jayewardene reemplazó la constitución de 1972 y asumió poderes sin precedentes como presidente ejecutivo, convirtiéndose a la vez en jefe de estado y jefe de gobierno. Fue reelegido para un segundo mandato de seis años en octubre de 1982 y ganó un referéndum para ampliar el parlamento hasta 1989.

Al partido UNP de Jayawardane se le reconoce el haber sacado a Sri Lanka de las restrictivas políticas socialistas practicadas por sus predecesores y haber abierto la economía del país al comercio y la inversión internacionales. Pero la situación de las minorías se recrudeció aún más durante este período. La enconada tensión entre las minorías, especialmente entre los tamiles, por la continua marginación y abusos de los derechos humanos provocó un aumento de los ataques violentos contra objetivos estatales. El pogromo contra tamiles alentado por el estado en la capital, Colombo, y en otras áreas urbanas en julio de 1983 acabó con la muerte de miles de personas y de varios centenares de desplazados. Esto se considera un momento decisivo en el conflicto de Sri Lanka, que hizo estallar la guerra entre las milicias tamiles y el ejército del país, compuesto en su mayor parte de cingaleses budistas.

El factor indio

En 1987, en un intento por apaciguar a los tamiles, Jayawardene firmó un acuerdo con el Primer Ministro indio, Rajiv Gandhi, que posibilitó el desarme de las milicias tamiles a cambio de una mayor descentralización. Las fuerzas armadas indias entraron para supervisar el acuerdo de paz. Todos los grupos militares renunciaron a las armas, salvo los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE, por sus siglas en inglés) que libraron sangrientas batallas contra las fuerzas indias en el norte y el este de Sri Lanka (ver los detalles en el contexto histórico de los tamiles).

A finales de 1988 el Primer Ministro Ranasinghe Premadasa fue elegido presidente ejecutivo y en 1989 el UNP ganó por amplia mayoría en las elecciones al parlamento. Premedasa ordenó la retirada de las fuerzas indias e inició negociaciones con los LTTE, que no duraron más que unos meses. Premedasa se enfrentó también a un levantamiento del sur, dirigido por el marxista Janatha Vimukthi Peramuna (JVP), auspiciado por el desempleo y el aumento de los problemas sociales. Su mano dura al emplear las fuerzas armadas para sofocar el levantamiento provocó la muerte de miles de personas y 30.000 desaparecidos y se considera uno de los períodos más oscuros para los derechos humanos en la historia del país tras la independencia. Pero en mayo de 1993 el presidente Premadasa fue asesinado por un terrorista suicida de los LTTE y le sucedió Dingiri Banda Wijetunga.

El UNP perdió las elecciones parlamentarias de agosto de 1994 por una estrecha victoria de una coalición de la Alianza del Pueblo (PA, por sus siglas en inglés), dirigida por el SLFP bajo el liderazgo de Chandrika Kumaratungala, la hija de Solomon y Sirimavo Bandaranaike.

Nueva esperanza para las minorías

Durante tres meses Chandrika Kumaratunga ejerció de primera ministra y Wijetunga mantuvo el cargo de presidente. Sin embargo, en noviembre de 1994 Chandrika Kumaratunga fue elegida presidente por un rotundo 62 por ciento de los votantes. Kumaratunga llegó al poder con un fuerte apoyo de las minorías y una de sus primeras tareas tras asumir el cargo fue iniciar negociaciones con los LTTE. También llevó a cabo un proceso de consulta al parlamento para realizar reformas constitucionales que ofrecieran más devolución de poder a las minorías. Sin embargo, este período de paz duró poco y cuando fracasaron las conversaciones de paz Kumaratunga llevó a cabo una estricta estrategia militar. Años de batallas en el norte de Sri Lanka dejaron varios miles de muertos en ambos bandos. La victoria militar más notoria de Kumaratunga fue la captura de Jaffna el bastión septentrional de los LTTE, donde los rebeldes dirigían un estado de facto. Jaffna se convirtió sin embargo en un hervidero de violaciones de los derechos humanos, especialmente de desapariciones y tortura de tamiles.

Kumaratunga es conocida por ejercer una dura política contra los LTTE, incluida su ansia por lograr una prohibición internacional de la organización en países como EE.UU. y el Reino Unido. Volvió a ganar las elecciones en 1999, gracias a cierta compasión por el hecho de haber sobrevivido a un ataque suicida por parte de los LTTE que le provocó heridas y pérdida de visión en un ojo. Mantuvo su estrategia militar en su segundo mandato pero hacia el final pidió al gobierno noruego que facilitara las conversaciones de paz con los LTTE, aunque no se produjo ninguna nueva ronda de negociaciones mientras su partido estuvo en el poder.

Política consensuada y nueva ronda de conversaciones de paz

En las elecciones parlamentarias de 2001 los electores votaron en el UNP por una gran plataforma en favor de la paz mientras Kumaratunga, que pertenecía al partido de la oposición Alianza del Pueblo, siguió como presidenta. No había precedentes de un presidente electo que perteneciera a un partido distinto del de su gobierno y esto abrió nuevas vías de política de reconciliación entre los dos principales partidos políticos del país.

Ranil Wickremasinghe fue elegido Primer Ministro en 2001 e inició conversaciones con los LTTE con el apoyo de Kumaratunga. En abril de 2002 se declaró un alto el fuego y se abrió la carretera principal que unía la región septentrional controlada por los rebeldes con el resto del país, por primera vez después de más de dos décadas, para facilitar la libre circulación de personas y mercancías por todo el país. El proceso de paz fue bienvenido internacionalmente y se vivió un período relativamente seguro para las minorías y un auge económico en todo el país.

Sin embargo, poco después surgieron incidentes violentos y violaciones del alto el fuego y en 2003 los LTTE abandonaron formalmente el proceso de negociación. Mientras el alto el fuego estaba amenazado, la política en la capital, Colombo, también se enturbiaba. Las relaciones entre la Presidenta y su gobierno se estropearon y Kumaratunga disolvió el parlamento en 2004, culpando al UNP de haber gestionado erróneamente el proceso de paz. El 23 de abril Mahinda Rajapaksa fue elegido Primer Ministro. En agosto de 2005 el Tribunal Supremo de Sri Lanka decidió la celebración de elecciones presidenciales en noviembre de ese mismo año. Mahinda Rajapaksa fue elegido quinto presidente ejecutivo de Sri Lanka en una elección muy reñida. La victoria de Mahinda Rajapaksa fue atribuida al apoyo a gran escala recibido de los votantes cingaleses budistas del sur.

Gobernanza

La política en Sri Lanka a lo largo de los años ha estado dominada por la cuestión de los derechos de las minorías, en particular de la población tamil. El conflicto entre la mayoría cingalesa y los tamiles ha sido el origen de las constantes violaciones de los derechos humanos y de los disturbios étnicos. El futuro de todos los pueblos de Sri Lanka depende del final de la larga guerra civil. El conflicto entre el gobierno cingalés y los Tigres de Liberación de Eelam Tamil o LTTE ha dejado aproximadamente 65.000 muertos y ha obligado a desplazarse a más de un millón de personas.

La incapacidad o falta de voluntad de los sucesivos gobiernos para idear una fórmula que garantizase la autonomía genuina de los grupos minoritarios, en particular de los tamiles, ha sembrado la discordia y los disturbios étnicos. Las propuestas del gobierno de Kumaratunga de delegar poder a las zonas minoritarias eran ambiciosas pero no recibieron apoyo político mayoritario y no se aplicaron. Mahinda Rajapakshe creó un órgano similar de consulta de todos los partidos, pero este foro no consiguió el apoyo de la oposición del UNP y tiene la responsabilidad de encargarse de problemas básicos, como decidir el estatus del país (unitario o federal) y el traspaso de competencias. El bloque político del sur de Sri Lanka también ha experimentado el auge de elementos nacionalistas, incluido un nuevo partido de monjes budistas que consiguió obtener escaños en el parlamento. El actual gobierno de Mahinda Rajapakshe también es considerado nacionalista cingalés represor y entre sus socios de coalición hay dos importantes partidos políticos nacionalistas.

Triste historial de derechos humanos

La historia de Sri Lanka tras su independencia también ha estado marcada por varios episodios de violaciones a gran escala de los derechos humanos. El país cuenta con un historial de agresiones indiscriminadas a los derechos humanos dirigidas por el estado. Sin embargo, la minoría tamil y, en menor medida, la musulmana han sido objeto de violaciones de los derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, retención arbitraria, tortura de opositores, rechazo de aspiraciones políticas y negación de los derechos civiles y políticos.

Los abusos de los LTTE contra las minorías

Los LTTE son responsables de violaciones a gran escala de los derechos de las minorías. Este grupo rebelde está proscrito en varios países, incluido EE.UU., la UE, el Reino Unido y la India, principalmente a causa de sus ataques terroristas sobre civiles, con frecuencia mediante terroristas suicidas, de los que los Tigres son considerados pioneros. Otras violaciones a gran escala de los derechos humanos perpetradas por esta organización son el reclutamiento militar infantil, los asesinatos y torturas de adversarios políticos y la "limpieza étnica" de musulmanes en el norte. En uno de sus más horribles actos, en 1990 los Tigres obligaron a salir de la región norte de Sri Lanka a unos 70.000 musulmanes, y muchos de ellos siguen viviendo en campos de desplazados. Los musulmanes han sido blanco frecuente de los abusos de los Tigres y han sufrido la desposesión de sus tierras, desahucios, matanzas, tortura, secuestros y extorsiones. Los rebeldes también son conocidos por su intolerancia hacia los oponentes políticos tamiles.

Desde 2004 se ha roto lentamente el alto el fuego y en 2006 ambos partidos volvieron a la lucha encarnizada. Esta situación se agravó con la escisión de los LTTE. Vinayagamoorthy Muralitharan, el comandante del este, rompió filas con el partido el 3 de marzo de 2004, aduciendo el abandono y el maltrato a los tamiles del este, y formó el grupo Karuna. A principios de abril de 2004 comenzaron las luchas entre las dos facciones de los LTTE y continuaron de forma intermitente durante varios meses provocando violaciones a gran escala de los derechos humanos.

Estado actual de las minorías y los pueblos indígenas

Sri Lanka se enfrenta a una grave crisis de los derechos humanos y de la protección de los derechos de los grupos. En 2004 acaeció una nueva catástrofe, el Tsunami del 26 de diciembre, cuyos efectos siguen afectando a todas las comunidades de Sri Lanka. Como consecuencia del Tsunami murieron 30.000 personas y se desplazaron más de 8.000. El tsunami afectó especialmente a las minorías a causa de la distribución de su población. Los intereses étnicos y las lealtades se dejaron notar en el plan de distribución de ayuda y en los esfuerzos de recuperación y rehabilitación.

Reanudación de la lucha

En 2006, con el empeoramiento de la situación política, se desintegró completamente la frágil paz existente entre los LTTE y el gobierno. Desde la vuelta al conflicto en diciembre de 2005 han perdido la vida alrededor de 4.000 personas. En agosto de 2006 las fuerzas de Sri Lanka y los LTTE se enzarzaron en batallas en el este del país a causa del bloqueo del abastecimiento del agua de los agricultores por parte de los rebeldes. El ejército de Sri Lanka logró proteger la zona de los rebeldes y reanudó el suministro de agua. Inmediatamente después el ejército lanzó una fuerte y violenta ofensiva para recuperar el territorio en manos de los rebeldes en la beligerante provincia del este. En julio de 2007 el gobierno declaró que había librado a toda la provincia oriental del control de los rebeldes. En la lucha fueron desplazadas más de 250.000 personas. La mayoría están en campos de refugiados. Un gran número de desplazados volvieron o se restablecieron en la zona, pero el proceso quedó ensombrecido por las denuncias de acciones por la fuerza por parte del ejército.

En enero de 2007 el gobierno de Sri Lanka anunció que abandonaba formalmente el acuerdo de alto el fuego. Inmediatamente después del anuncio los supervisores escandinavos del alto el fuego anunciaron que cesarían sus actividades el 16 de enero de 2007. MRG alertó en un comunicado emitido el 11 de enero que esto podría causar más violencia y abusos contra las minorías.

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