Kosovo se encuentra en la región occidental de los Balcanes, en el sur de Serbia, al sur de Montenegro y al norte de Macedonia y Albania. Este territorio sin salida al mar incluye las accidentadas "Montañas Malditas" en la frontera con Albania y Montenegro.
Lenguas principales: albanés, serbio, también turco, romaní y bosnio.
Religiones principales: Islamismo, Cristianismo ortodoxo y catolicismo romano
Las principales comunidades minoritarias son serbios, romaníes, bosniacos, turcos, goranis, ashkali, egipcios y croatas.
Kosovo tiene una población de aproximadamente dos millones de personas. La etnia mayoritaria es la albanesa. La mayoría de los albaneses son musulmanes y hablan albanés. Los serbios son el mayor grupo minoritario; hablan serbio y son cristianos ortodoxos. Entre las comunidades más pequeñas se encuentran los romaníes, ashkali, bosniacos, turcos, goranis y croatas. Dentro de los asentamientos compactos serbios, los albaneses constituyen una minoría.
No existen datos demográficos fiables. El último censo en Kosovo tuvo lugar en 1991, pero fue ampliamente boicoteado por la etnia albanesa. Durante la guerra de 1998-1999 y la posterior violencia étnica tuvieron lugar importantes cambios demográficos. El ejercicio del derecho a la autoidentificación es complicado en Kosovo, principalmente porque se tiene miedo a declarar públicamente la etnia por temor a ser discriminado, pero también porque no necesariamente se respeta la identidad de los demás. Por ejemplo, generalmente se considera a los ashkali, romaníes y egipcios como un solo grupo. Estaba previsto realizar un censo en 2007. La mayoría de las estimaciones sitúan a la población de etnia albanesa en el 90 por ciento y a la serbia entre el cinco y el seis por ciento.
De los pocos miles de ashkali que se estima que hay, la mayoría hablan albanés como primer idioma y practican el islamismo. Hasta la década de 1990 la mayoría de ashkali se identificaban como romaníes. En la década de 1990 comenzaron a identificarse como un grupo distinto. No han sido aceptados por la comunidad albanesa. Son ampliamente discriminados y excluidos de la vida económica. Aunque los ashkali tienen reservado un escaño en la Asamblea de Kosovo, han sido excluidos de la participación real en la vida política y del debate sobre el futuro estatus de Kosovo.
De los pocos cientos de egipcios que hay, la mayoría hablan albanés como primera lengua y profesan el islamismo. Hasta la década de 1990 la mayoría de los egipcios se identificaban como romaníes. En la década de 1990 comenzaron a identificarse como grupo distinto y situaron sus orígenes en Egipto. No han sido aceptados por la comunidad albanesa. Son ampliamente discriminados y excluidos de la vida económica. Aunque los egipcios tienen reservado un escaño en la Asamblea de Kosovo, han sido excluidos de la participación real en la vida política y del debate sobre el futuro estatus de Kosovo.
Los bosniacos son un pueblo eslavo que habla bosnio y en su mayor parte son musulmanes. Se calcula que en 1999 había 35.000 bosniacos en Kosovo. La OSCE calcula que en 2001 había 32.000 bosniacos y en 5.000 en 2006. Tienen reservado un escaño en la Asamblea de Kosovo. Han sido excluidos de la participación real en la vida política y del debate sobre el futuro estatus de Kosovo.
Los turcos hablan turco y en su mayoría son musulmanes. La mayoría vive en la región de Prizren. Kosovo estuvo bajo la dominación del Imperio Otomano desde 1455 hasta 1912. Bajo la constitución de la RSFY de 1974, los turcos disfrutaron del mismo estatus que los serbocroatas y los albaneses en Kosovo. Los líderes de la comunidad turca calcularon que su población en 1999 era de entre 12.000 y 50.000 personas. Desde entonces ha disminuido sustancialmente y en 2001 la OSCE calculó que era de 12.000 personas. Los turcos cuentan con tres escaños en la Asamblea de Kosovo. Han sido excluidos de la participación real en la vida política y de los debates sobre el futuro estatus de Kosovo.
Se calcula que en 2001 había unos 12.000 goranis. Son un pueblo eslavo que habla gorani como primera lengua y se convirtió al Islam en los siglos XVIII y XIX. Se concentran en el sur de Prizren. Los gorani cuentan con un escaño en la Asamblea de Kosovo. Han sido excluidos de la participación real en la vida política y del debate sobre el futuro estatus de Kosovo.
Kosovo siempre ha sido multiétnica. Su historia es muy importante para las identidades albanesa y serbia. Las etnias albanesa y serbia llevan viviendo en Kosovo desde el siglo XI. Desde aproximadamente 1200 hasta 1455 Kosovo formaba parte del Reino de Serbia. Fue en esa época cuando se construyeron en Kosovo importantes lugares cristianos ortodoxos. En 1389 tuvo lugar la batalla de Kosovo Polje entre un ejército cristiano ortodoxo dirigido por un príncipe feudal serbio y el ejército otomano. Aunque los albaneses combatieron en los ejércitos de ambos bandos y los historiadores no se ponen de acuerdo en el resultado y la importancia de la batalla, ha pasado a la mitología serbia como una derrota histórica para los serbios, que según las historias fueron martirizados en una batalla decisiva para la dominación otomana de la región. Los otomanos finalmente conquistaron Kosovo en 1455 y la región permaneció 450 años bajo el dominio otomano. Durante este período la mayor parte de la población de Kosovo se hizo musulmana. El renacimiento nacional albanés comenzó en Kosovo con la "Liga de Prizren", en 1878, y en esa era de despertar nacional europeo la historia cristiana ortodoxa, incluido el halo mitológico de la batalla de Kosovo Polje de 1389, fue reinterpretada desde lo religioso hasta la historia etno-nacional serbia.
En 1912 Kosovo fue conquistado y dividido entre Serbia, Montenegro y Bulgaria. La mayor parte pasó a Serbia y se convirtió en parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (la futura Yugoslavia) tras la Primera Guerra Mundial. Kosovo era la zona más pobre del Reino y la población de etnia albanesa era mucho más pobre que los serbios y los montenegrinos que contaban con el apoyo de Belgrado. Durante esa época, Belgrado expulsó a 45.000 albaneses de Kosovo y lo repobló con 60.000 serbios. Durante la Segunda Guerra Mundial, Kosovo fue gobernado por Italia como parte de Albania. Muchos serbios fueron asesinados o huyeron.
Bajo la República Socialista Federal de Yugoslavia (RSFY) de Josip Broz Tito, las autoridades de Kosovo recibieron gradualmente más competencias, aunque la región formalmente siguió formando parte de la República Socialista de Serbia. En 1968, el gobierno estableció una universidad de lengua albanesa en Pristina ,la capital de Kosovo. La universidad se convirtió en el centro del movimiento disidente albanés. En un intento por calmar los movimientos nacionales, Tito aprobó en 1974 una nueva constitución que concedía importantes derechos de autogobierno a Kosovo y a la provincia serbia de Voivodina. Esto agudizó los sentimientos de resentimiento serbios.
Tras la muerte de Tito en 1980 y el colapso de la economía yugoslava, los políticos yugoslavos se polarizaron cada vez más en función de motivos étnicos. LA RSFY estaba ahora débilmente gobernada por Belgrado bajo una comisión de ocho miembros, cuya presidencia rotaba anualmente entre las repúblicas constituyentes y las provincias autónomas de Serbia. Los albaneses se manifestaron a favor de Kosovo como república, sobre todo en 1981. Muchos fueron detenidos. También durante este tiempo los serbios, que eran minoría, denunciaron que estaban siendo discriminados por las autoridades albanesas. En 1986 la Academia Serbia de las Ciencias y las Artes publicó un memorando que sentaba las bases para el auge del nacionalismo serbio, cuyo origen se sitúa en la mitología histórica que rodea a Kosovo y en temas de victimización, incluido el malestar por la posición serbia dentro de la RSFY. A finales de la década de 1980, el presidente serbio Slobodan Milosevic movilizó este descontento en su subida al poder mediante la defensa de la causa "minoría dentro de una minoría" serbia en Kosovo y la denuncia de los métodos administrativos utilizados para reducir la influencia serbia dentro de Yugoslavia.
En 1989 el parlamento serbio revocó el derecho de autogobierno de Kosovo y Voivodina y los simpatizantes de Milosevic tomaron el control del gobierno republicano de Montenegro, dando a Milosevic la mitad de los votos en la presidencia federal. En Kosovo, se despidió a las personas de etnia albanesa de la administración del estado. A medida que la educación y los medios de comunicación albaneses se reducían considerablemente, los albaneses, bajo el liderazgo de su líder pacifista, Ibrahim Rugova, establecieron estructuras políticas y sociales paralelas, que incluian un sistema educativo independiente.
La posesión por parte de Belgrado de los instrumentos de poder en la RSFY aceleró la ruptura del Partido Comunista en otras repúblicas yugoslavas, como Eslovenia y Croacia. No sólo se desmoronaba el Partido Comunista; las medidas de Milosevic para consolidar el control serbio del Ejército Nacional Yugoslavo (JNA) debilitaron otro pilar central de la unidad yugoslava. Milosevic envió tropas en respuesta a las declaraciones de independencia de Croacia, Eslovenia y a continuación Bosnia y Herzegovina en 1991 y 1992. Las guerras de Croacia y Bosnia y Herzegovina duraron hasta 1995. En aquel momento Milosevic no emprendió acciones militares contra la población mayoritaria albanesa en Kosovo, donde las quejas de los serbios habían alimentado su ambición por la dominación política. En diciembre de 1992, el presidente de EE.UU., George H.W. Bush, lanzó la llamada ‘Advertencia de las Navidades' y prometió una acción militar estadounidense inmediata contra Serbia si intervenía en Kosovo. El presidente Bill Clinton reiteró el aviso a principios de 1993. Aunque Washington miró hacia otro lado en respuesta a las guerras de Croacia y Bosnia y Herzegovina, temía que la guerra de Kosovo y Macedonia arrastraran a otros países a un conflicto mayor que incluyera a los miembros de la OTAN Grecia y Turquía en bandos opuestos.
La economía serbia se había deteriorado enormemente bajo Milosevic y la población estaba cansada del aislamiento internacional. Con su popularidad cayendo en picado, Milosevic volvió a jugar la carta del nacionalismo en Kosovo. En respuesta a los ataques aislados a la policía y civiles serbios en la provincia realizados por una pequeña banda de guerrillas que se autodenominaba el "Ejército de Liberación de Kosovo" (ELK), en febrero de 1998 Milosevic ordenó ataques de represalia sobre pueblos de etnia albanesa. A medida que crecía la escalada de violencia y los estados occidentales no mostraban signos de intervención, Milosevic se envalentonó y amplió sus asaltos sobre civiles albano-kosovares y las guerrillas. A principios de 1998 el ELK era impopular entre la mayoría de albaneses, que temían que desatara el tipo de asaltos serbios que se habían visto recientemente en Croacia y Bosnia. Pero a medida que Milosevic atacaba a los civiles aumentó el número de albaneses muertos y desplazados. En octubre de 1998 había 300.000 personas desplazadas de sus hogares. Creció el miedo y en 1999 el ELK contaba con el apoyo de la casi totalidad de la población albanesa. El fortalecimiento del ELK supuso una amenaza creciente y muy real para la minoría de serbios en Kosovo, lo que a su vez sirvió a Milosevic para hacer una mayor propaganda bélica en Serbia. Ante la escalada de atrocidades la OTAN intervino en marzo de 1999 bombardeando objetivos serbios en Kosovo y en la propia Serbia. Alrededor de un millón de personas huyeron o fueron expulsadas de Kosovo entre marzo y mayo de 1999. Los bombardeos de la OTAN cesaron en junio de 1999 tras llegar a un acuerdo con Milosevic. Belgrado aceptó retirar sus fuerzas de Kosovo y permitir que la provincia quedase bajo la administración de la ONU, aunque el territorio oficialmente seguiría siendo parte de Serbia, pendiente de un acuerdo sobre su estatus definitivo. Casi todos los refugiados albaneses volvieron a Kosovo desde Macedonia, Albania y Montenegro. Estudios posteriores sitúan el número de muertos durante el conflicto de Kosovo cerca de los 10.000, mayoritariamente de etnia albanesa.
Al final del conflicto muchos radicales de etnia albanesa vieron al KLA no sólo como una fuerza de liberación, sino de venganza. Estalló la violencia contra los no albaneses, especialmente contra las comunidades serbia y romaní. Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la OTAN (KFOR) ayudaron a contener la violencia, pero los serbios, romaníes y otros no albaneses buscaron cada vez más la seguridad en sus propias comunidades y se produjo aún más segregación en Kosovo. El área al norte del río Ibar se convirtió en el mayor enclave serbio y el gobierno de Belgrado conservó allí una gran influencia. La ciudad de Mitrovica, que se extiende a ambas orillas del río Ibar, se convirtió en un foco de tensión y sus comunidades estaban separadas por puestos de control de la KFOR fuertemente armados. En marzo de 2004 resurgió la violencia étnica. Las protestas por el asesinato de tres niños de etnia albanesa desembocaron en un pogromo serbio y enfrentamientos con la KFOR y la policía de las Naciones Unidas. La violencia de 2004 se cobró la vida de más de 28 civiles y un soldado de la KFOR y dejó a cientos de heridos. Hubo más de 3.600 desplazados serbios y se destruyeron 30 iglesias y 200 hogares serbios. La violencia volvió a estallar en junio de 2005, aunque a menor escala, con ataques coordinados contra la presencia internacional en Kosovo.
En 2001, Serbia detuvo a Slobodan Milosevic y lo extraditó a La Haya, donde compareció acusado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY). Además de los cargos por las guerras en Croacia y Bosnia y Herzegovina, Milosevic se enfrentaba a cargos por crímenes de guerra y de lesa humanidad por haber ordenado supuestamente la comisión de atrocidades en Kosovo en 1998-1999. Murió repentinamente en 2006, cuando el largo juicio estaba llegando a su conclusión. Otros oficiales serbios y yugoslavos siguen siendo procesados por cometer supuestas atrocidades en Kosovo, al igual que varios líderes de la milicia albano-kosovar, incluido un primer ministro de la posguerra, Ramush Haradinaj. Los fiscales y jueces internacionales integrados en el sistema judicial interior de Kosovo también han iniciado juicios por crímenes de guerra menos destacados.
En 1999, la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acabó con la guerra de Kosovo y estableció una presencia civil internacional provisional (Misión de las Naciones Unidas en Kosovo, MINUK) y la misión de mantenimiento de la paz de la KFOR. La MINUK ha desempeñado un papel protagonista durante ocho años en la administración de Kosovo. La MINUK está encabezada por un Representante Especial del Secretario General (SRSG) que tiene el máximo poder de decisión y puede revocar cualquier decisión tomada por las Instituciones Provisionales de Autogobierno de Kosovo (PISG). El sistema de gobierno provisional de MINUK es complicado y está dividido en cuatro pilares, con funciones definidas tanto para la UE como para la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE): 1) política y justicia (ONU), 2) administración civil (ONU), 3) democratización y consolidación institucional (OSCE) y 4) reconstrucción y desarrollo económico (UE). La resolución 1244 incluía disposiciones relativas a la protección de los derechos de las minorías y los derechos humanos en general. Entre estas se incluían el respeto de los derechos humanos y el establecimiento y la transferencia final de poder a las autoridades kosovares.
El Marco Constitucional para Kosovo adoptado en 2001 incluye la protección de los derechos humanos y los derechos de las minorías. Las disposiciones sobre los derechos humanos son generalmente demasiado imprecisas para ser efectivas, por ejemplo en relación con la educación y el uso de la lengua. Los principales tratados internacionales de derechos humanos son directamente aplicables en Kosovo; el problema es su puesta en práctica y su supervisión. De igual manera sigue siendo escasa la puesta en práctica de una Ley Antidiscriminación que proporcione un buen marco jurídico. Por motivos políticos, nunca se estableció un organismo encargado de su aplicación, sino que su puesta en práctica y su supervisión se asignaron al sistema judicial y al Defensor del pueblo, siendo éste último mucho más efectivo. Además, el conocimiento local de la ley es limitado. El Plan de Aplicación de Normas en Kosovo, elaborado por MINUK en 2004, explica cómo alcanzar una sociedad democrática, basada en el imperio de la ley y la igualdad efectiva. Asigna responsabilidad a la MINUK y al PISG sobre diferentes cuestiones cruciales para las minorías, como asegurar su retorno sostenible, el estado de derecho, la libertad de movimientos y su participación, al igual que cuestiones económicas, como el acceso al empleo. Sin embargo, aún queda mucho por poner en práctica.
El Marco Constitucional estableció el PISG, incluida la Asamblea de Kosovo, la presidencia, el gobierno, los tribunales y el defensor del pueblo. La representación de las minorías está garantizada mediante la asignación de escaños en la Asamblea y existe un Comité de Derechos e Intereses de las Comunidades compuesto por dos personas de cada grupo étnico que pueden revisar los proyectos de legislación. De las siete personas de la presidencia de la Asamblea, al menos una tiene que ser serbia y otra de una comunidad no serbia y no albanesa. Además, al menos dos ministros tienen que proceder de comunidades minoritarias. La debilitación de este mecanismo de participación es una falta de responsabilidad de los representantes de las minorías con sus comunidades y una falta de poder de la Asamblea en general. Las medidas para garantizar la participación a nivel municipal han sido generalmente ineficaces. Existe muy poca participación de las minorías en la administración internacional. Sin embargo, hay que tener en cuenta que también hay poca participación de las personas de etnia albanesa en la administración internacional.
La MINUK y la KFOR han demostrado ser incapaces o no estar dispuestas a asegurar la seguridad básica en Kosovo y llevar ante la justicia a los responsables de los crímenes contra las minorías, incluidos los serbios, romaníes, ashkalia y egipcios. La etnia albanesa ha ejercido acoso y violencia contra estos grupos de manera continuada, con notables aumentos en 1999 y marzo de 2004. Los miembros de las comunidades minoritarias encuentran grandes obstáculos para viajar fuera de sus comunidades o áreas compactas de asentamiento, incluso en el transporte público y no se sienten seguros ni siquiera en sus hogares. A pesar de las garantías jurídicas de los derechos lingüísticos, religiosos y culturales, en la práctica los grupos minoritarios temen recibir ataques violentos si hablan en su idioma libremente o practican su propia cultura o religión. Esto es especialmente relevante en el caso de los serbios y los romaníes, pero otras comunidades también han tenido problemas. Hay muchos casos de personas que han sido atacadas por hablar su propia lengua en público. Muchas iglesias cristianas ortodoxas han sido destruidas. Muchas minorías creen que el fracaso de las fuerzas internacionales en su protección refleja la opinión de que esos crímenes y ejemplos de intimidación son aceptables.
La MINUK ha gobernado sin obligación de rendir cuentas. Además de no ser un organismo electo, parte del problema reside en que no están claras las líneas de responsabilidad entre la MINUK, el PISG y las instituciones paralelas en los compactos asentamientos serbios y las personas no saben a quién tienen que dirigirse con sus problemas. El boicot que realizan muchos serbios de Kosovo a estas instituciones también debilita su efectividad.
El Plan Ahtisaari
Como resultado de las negociaciones con los líderes serbios y albaneses (pero no con minorías más pequeñas), el enviado de Naciones Unidas Martti Ahtisaari presentó en febrero de 2007 una propuesta que sentaría las bases del régimen de gobierno independiente de facto en Kosovo. Durante un período provisional, los administradores de Naciones Unidas serían reemplazados por administradores de la UE como máximas autoridades del territorio. Bajo el plan Ahtisaari existe un cierto número de garantías clave para las minorías. Habrá disposiciones constitucionales que consagrarán las libertades y los derechos humanos internacionales. Existen planes para la descentralización generalizada que crearían seis distritos autónomos serbios, algunos de los cuales contendrían pueblos de mayoría albanesa. El plan también incluye protecciones especiales para las comunidades minoritarias en una amplia gama de sectores, entre los que se incluyen el sector de la seguridad y el sector público, en los que estará garantizada la composición multiétnica del personal empleado. También hay garantías parlamentarias, como que ciertas "leyes enumeradas sólo pueden ser promulgadas si la mayoría de miembros kosovares no albaneses de la Asamblea de Kosovo están de acuerdo en su adopción" y la protección de la Iglesia Ortodoxa serbia.
En su discurso de declaración de la independencia de Kosovo el 17 de febrero de 2008, el Primer Ministro Hashim Thaci dijo claramente que el plan Ahtisaari proporcionaba un marco integral para el futuro de Kosovo, al que su gobierno prometía adherirse. Además proclamó que "Declaramos a Kosovo república democrática, laica y multiétnica, guiada por los principios de no discriminación e igualdad de protección bajo la ley". Sin embargo, es obvio que sean cuales sean las intenciones, será todo un desafío aplicar esta visión en Kosovo.
El 17 de febrero de 2008 el parlamento de Kosovo declaró la independencia. La decisión fue rápidamente apoyada por EE.UU. y algunos estados europeos, como Gran Bretaña, Francia y Alemania, pero no fue reconocido por otros, entre los que se incluyen España, Chipre, Grecia y Bulgaria. Rusia se opuso vehementemente a la declaración, instó al Consejo de Seguridad de la ONU a declarar la proclamación ‘ilegal' e indicó que impediría la entrada de Kosovo en la ONU. En Serbia se despertó la ira y el resentimiento, que desembocó en ataques contra varias embajadas extranjeras que apoyaron la independencia. Mientras la declaración marca el fin de una era en la existencia de Kosovo, existe una grave incertidumbre sobre el futuro, especialmente para las minorías en el Estado autodeclarado, que por el momento estará en gran medida administrado por la UE.
Los albano-kosovares constituyen la inmensa mayoría de la población. Desde el ataque serbio de 1998 -1999, que se cobró la vida de unas 10.000 personas, la mayoría albanesas, han insistido en que jamás podrían volver a ser gobernados desde Belgrado. Sin embargo, la población minoritaria serbia, estimada en unos 140.000 habitantes (en 2005), se opone ferozmente a la independencia de Kosovo. En el extremo noroccidental del país, de predominancia serbia, se organizaron manifestaciones diarias contra la declaración y las tropas de la OTAN sellaron las fronteras septentrionales después de que cientos de manifestantes atacaran dos pasos fronterizos. Corren rumores de que el bastión serbio del noroeste podría independizarse de Kosovo.
En los preliminares de la declaración de independencia, el Primer Ministro Hashim Thaci juró proteger los derechos de todas las minorías. Pero la preocupación se mantiene. Además de los serbios, también otros grupos minoritarios de Kosovo: romaníes, ashkali, egipcios, croatas, bosníacos, turcos y goranis. Estos últimos grupos han sido excluidos de las negociaciones internacionales sobre el estatus de Kosovo.
La situación de las minorías en Kosovo es compleja. Los serbios y el resto de las minorías en Kosovo, incluidos reductos de albaneses en la región norte de mayoría serbia, se enfrentan a las condiciones más hostiles de las que afectan a cualquier minoría en Europa. Tras la retirada de las fuerzas serbias en 1999, los albaneses radicalizados se volvieron contra las comunidades minoritarias, especialmente de serbios y romaníes. Los pogromos de marzo de 2004, apenas contenidos por las fuerzas de mantenimiento de la paz de la OTAN y la policía de la ONU, se cobraron la vida de más de 28 civiles y un soldado de la OTAN y dejaron cientos de heridos; 3.600 serbios fueron desplazados y 30 iglesias serbias destruidas, además de 200 hogares serbios. Muchas minorías han huido de Kosovo.
La mayoría de los serbios que quedan siguen confinados por su propia protección en enclaves étnicamente homogeneizados bajo guardias armadas o viven cerca del río Ibar en una zona de control serbio que mantiene conexión con Belgrado. Las iglesias cristianas ortodoxas al sur del Ibar han solicitado la protección de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la OTAN para evitar el vandalismo de los nacionalistas albaneses. Los serbios y otras minorías se enfrentan a hostigamientos y violencia física por ser quienes son, por vivir en sus propias casas si pertenecen a la comunidad "equivocada" y por hablar su propia lengua. Las autoridades de gobierno de Kosovo, los administradores de la ONU y las fuerzas de mantenimiento de la paz de la OTAN no han querido o no han podido llevar ante la justicia a muchos responsables de crímenes contra las minorías.
Varios años después del conflicto las minorías apenas han regresado a sus hogares de antes de la guerra. En junio de 2007 la misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa en Kosovo dio varios motivos para esto, incluido el fracaso en la reconstrucción de más de 10.000 propiedades residenciales destruidas durante o después del conflicto, la ineficacia burocrática para procesar las reclamaciones de propiedad y de indemnización y el temor por la seguridad de los desplazados si volvían a sus hogares. Los que regresaron no sólo se enfrentaron a amenazas físicas, sino también a una amplia exclusión económica, incluso a través de la discriminación laboral y la provisión de prestaciones sociales.
En junio de 2007, la organización no gubernamental Centro de Derecho Humanitario (HLC), publicó un estudio sobre las minorías étnicas realizado durante 2006. Aunque entre los albaneses se observaron progresos en la aceptación de las minorías turca, bosníaca, ashkali y egipcia, incluida una mayor libertad de movimiento, no hubo apenas mejoras para los serbios y romaníes. El estudio del HLC mostraba que el gobierno de Kosovo no había tratado de integrar a los estudiantes serbios en el sistema educativo de Kosovo; los niños serbios y algunos goranis asistían a un sistema escolar paralelo financiado y controlado por el gobierno serbio. Los niños turcos y bosníacos tenían acceso a educación en su propia lengua en los colegios administrados por Kosovo, pero en la práctica esto ha resultado difícil debido a la aguda carencia de libros de texto y profesores cualificados. No había disponibilidad de educación en lengua romaní en el sistema escolar del gobierno ni en las escuelas paralelas serbias.
En educación y otras áreas, el gobierno y los administradores de la ONU han tenido dificultades para desarrollar políticas a largo plazo por la falta de claridad en lo relativo al estatus definitivo de Kosovo. Este limbo sobre el estatus también ha tenido un efecto negativo más directo en los derechos de las minorías al animar a los extremistas a ambos lados de la división entre albaneses y serbios a marcar posiciones maximalistas y luchar por el control del territorio expulsando al otro. Desde 1999 la ciudad septentrional dividida de Mitrovica/Mitrovicë ha sido una muestra de esta situación.
Tras ocho años de gobierno internacional, las comunidades albanesa y serbia de Kosovo siguen tan divididas como siempre: un fracaso del que tienen gran parte de culpa tanto las Naciones Unidas como la comunidad internacional. A medida que la misión de Naciones Unidas comienza a replegarse, la Unión Europea comenzará a asumir un papel aún más importante. Su participación se basará en el plan presentado por el enviado de Naciones Unidas Martti Ahtisaari en febrero de 2007. Los administradores de la UE sustituirán a los administradores de la ONU y se planea llevar a cabo una amplia descentralización (ver más arriba). Pero mucho dependerá de si los dirigentes serbios kosovares cooperan con este plan o si siguen presionando con sus exigencias de secesión.