Colonialismo y descolonización

Para mantener el control sobre la población y los recursos de África, las administraciones coloniales a menudo empleaban tácticas de "divide y vencerás". Esto provocó la concesión de privilegios a personas y pueblos enteros en detrimento de otras personas y del bienestar general. Hoy en día continúan las tensiones étnicas y religiosas fomentadas o creadas por los gobernantes coloniales en muchas partes del continente, cuyo caso más conocido quizá sea las tensiones entre Hutus y Tutsis en Ruanda y Burundi que han desencadenado ciclos de violencia en masa de varias décadas de duración en la era postcolonial.

La mayoría de países africanos ganaron la lucha por la independencia en la década de 1950, aunque en Rodesia (hoy Zimbabue) y Sudáfrica continuaron los regímenes racistas y con dominio blanco hasta 1980 y 1994, respectivamente. En la mayor parte del continente, la liberación del dominio colonial dio paso a las mismas tácticas de "dividir y vencer" y de corrupción por parte de los nuevos dirigentes de África. A medida que las élites políticas conseguían favoritismo para los miembros de su tribu y reprimían las protestas, surgieron los conflictos. Las potencias de la Guerra Fría alimentaron estos conflictos y llevaron a cabo guerras paragubernamentales con los organismos africanos.

Grupos minoritarios y pueblos indígenas bajo amenaza

Incluso después del final de la Guerra Fría, la mayoría de los países africanos estaban asolados por gobiernos inadecuados, corrupción y pobreza. Para la mayoría la riqueza de recursos como el petróleo, la madera y los diamantes sólo había enriquecido a las élites y la lucha por su control ha desencadenado muchos conflictos, como por ejemplo en Angola, Sudán y la República Democrática del Congo, donde las élites han apelado a la lealtad tribal y religiosa para ganar apoyos en sus batallas. El continente sufre la pandemia del VIH/SIDA, la malaria y otras crisis sanitarias, mientras que gran parte de la población aún no tiene acceso a instalaciones sanitarias, agua potable y oportunidades de educación y empleo. A medida que los africanos se han ido enfrentando a nuevos retos, desde el aumento de competencia económica global al agravamiento de la sequía a causa del calentamiento global, sus gobiernos a menudo les han fallado. Algunos gobiernos han fracasado completamente en imponer la autoridad como Estado, como en Somalia y grandes regiones de la República Democrática del Congo.

La marginación de grupos islámicos en partes del norte, este y oeste de África ha creado un terreno fértil para la aparición de movimientos extremistas y ha provocado una tendencia en el acercamiento internacional a África que acentúa la "guerra global contra el terrorismo". En la medida en que este esfuerzo contribuye a una mayor marginación de las comunidades musulmanas, es probable que resulte contraproducente.

En todo el continente, el abandono y la hostilidad afectan de manera desproporcionada a las minorías. Los pueblos más marginados son generalmente grupos indígenas, como los bereberes del norte de África y los Batwa de África central. En Botsuana, un país donde la gestión de los recursos naturales ha contribuido al desarrollo de una clase media, los indígenas bosquimanos se enfrentan a las políticas gubernamentales de expropiación y discriminación.

La noción de "minorías" en África puede ser complicada, ya que a menudo la población de un país entero se compone de minorías numéricas; Zambia, por ejemplo, se compone de 70 grupos etnolingüísticos, ninguno de los cuales constituye una mayoría. En Burundi, los Hutu se sienten marginados porque a menudo han vivido bajo regímenes dominados por los Tutsi, que llevaron a cabo masacres de Hutu. En cambio, en Ruanda, los Tutsi se consideran también vulnerables a la dominación Hutu de violencia en masa, una amenaza que atestigua el genocidio de Ruanda de 1994. Algunas minorías africanas son reacias a ser consideradas como tales porque la etiqueta está claramente asociada con la marginación. El movimiento de los derechos de las minorías, sin embargo, pretende acabar con esta marginación mediante el apoyo a la igualdad, la participación y la emancipación de grupos no dominantes. El Grupo pro Derechos de las Minorías (MRG) trabaja con minorías marginadas que se dedican al pastoreo en África oriental y pueblos indígenas de la región de los Grandes Lagos. Uno de los principales problemas de muchas minorías son los derechos territoriales. Las minorías no dominantes en África a menudo son expulsadas de sus territorios ancestrales para dejar paso a construcciones turísticas o comerciales que explotan los recursos naturales, como los bosques o las minas de piedras preciosas. MRG trata de dar apoyo a las minorías a través de su programa de asesoría jurídica y su campaña Trouble in Paradise (Problemas en el Paraíso), para acercar estos problemas a un mayor número de personas.

Infraestructura de los derechos humanos

La CADHP es la encargada de promover y proteger los derechos humanos en África y evaluar las quejas relativas al incumplimiento de la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos. Con sede en Gambia, la CADHP sigue siendo poco conocida entre la mayoría de los africanos y los gobiernos generalmente hacen caso omiso de sus investigaciones. Sin embargo, es un punto de referencia cada vez más importante entre las organizaciones para los derechos humanos en África. La CADHP depende de la Unión Africana (UA), a la que pertenecen todos los países de África salvo Marruecos. La UA ha emprendido recientemente misiones de mantenimiento de la paz en la región de Darfur en Sudán y en Somalia. Estos esfuerzos para acabar con las guerras étnicas, religiosas y de clanes se han visto mermados por la mala organización y la falta de recursos, pero representan un avance significativo en la gestión del conflicto africano. Los estados miembros de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África y muchas organizaciones regionales, como la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental y la Comunidad de Desarrollo del Sur de África, ofrecen mecanismos adicionales para abordar la multitud de problemas de África. Sin embargo, con mucha frecuencia los estados miembros han salido en defensa de sus socios en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Asamblea General de la ONU y en otros foros.

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